miércoles, 2 de septiembre de 2009

La libertad de expresión se castiga

La Ertzaintza carga en Donostia y deja dos heridos por pelotazos Los familiares de los presos políticos vascos que desfilaban en silencio portando las imágenes de sus allegados fueron objeto de una brutal carga de la Ertzaintza cuando ya habían dado por concluida la movilización en Donostia. La mayoría de los participantes, de edad avanzada, buscaba un cobijo, en portales y bares, que no encontró ya que los agentes cargaron hasta en el repleto corazón de la ciudad, causando, al menos, dos heridos, uno de ellos de 85 años. a Ertzaintza cargó con saña contra los centenares de donostiarras que se disponían a abandonar la encartelada de Etxerat que, como cada viernes, denunció la situación que padecen los presos políticos vascos a cientos de kilómetros de sus hogares. Al menos, dos personas resultaron heridas y tuvieron que ser atendidas por los pelotazos lanzados por la Policía autonómica. Una de las personas lesionadas es un hombre de 85 años de edad que se encontraba en la plaza de la Constitución viendo una exhibición de jotas, ajeno a la movilización. Pero la Ertzaintza entró hasta el corazón de la ciudad persiguiendo a los familiares de los presos. El veto impuesto por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón no había conseguido que Etxerat cejara en su empeño de llevar a cabo ese acto de solidaridad con sus allegados y de denuncia de la dispersión. Centenares de personas, en su mayoría de avanzada edad, partieron desde Alde Zaharra alzando las imágenes del centenar de donostiarras que se encuentran presos, tal y como lo vienen haciendo durante diecinueve años todos los viernes. Cuando asomaban por la calle San Juan, en un escrupuloso silencio y con sus singulares pañuelos blancos atados al cuello, vieron como se materializaba el veto impuesto por el tribunal especial español: doce furgonetas de la Ertzaintza estaban apostadas a su espera. Los familiares de presos que abrían la encartelada portando la pancarta -en la que se leía «Euskal presoak eta iheslariak etxera»- se quedaron inmóviles durante más de diez minutos ante el cordón policial. Tras ser identificados por los uniformados y viendo su negativa a dejarles pasar, los integrantes de Etxerat recogían la pancarta y se disponían a dejar atrás el Boulevard entre aplausos y gritos de ánimo para los represaliados. En ese momento llegó la primera carga de la Ertzaintza. Las personas que pretendían abandonar el Boulevard se vieron sorprendidos por detrás con una dura carga, lo que obligó a la gente a dispersarse por toda la Parte Vieja en busca de refugio ante los pelotazos, lanzados en alguna ocasión, a menos de diez metros de distancia. Fueron muchos de ellos los que buscaron cobijo en la plaza de la Constitución, pensando que por el hecho de encontrarse repleta por el certamen de jotas navarras, ello haría parar las acometidas policiales. Se equivocaron. Los agentes de la Ertzaintza los siguieron hasta allí y cargaron en el interior de la plaza, hiriendo por lo menos a un anciano de 85 años que fue trasladado en ambulancia al hospital. Otra persona también fue herida de un pelotazo en la pierna. Las cargas, sin embargo, no evitaron las muestras de solidaridad y un grupo de jóvenes cogió el testigo y las fotos de los presos políticos para dirigirse de nuevo con determinación hacia el cordón policial, lo que provocó más cargas y carreras. Después de que el juez Garzón decretara la ilegalidad de un sinfín de actos en favor de los derechos de los represaliados previstos para la Aste Nagusia donostiarra, otro juez, Eloy Velasco ha vuelto a prohibir la manifestación convocada para hoy. El razonamiento esgrimido es «prevenir un posible enaltecimiento terrorista con escarnio a sus víctimas». Tras un segundo auto de Garzón, el movimiento pro amnistía llamó a la ciudadanía a participar en la manifestación que partirá hoy a las 19.00 desde el Kursaal donostiarra, precisando que su intención era manifestarse, como cada año, en favor de los derechos de los presos. Mientras tanto, en Tafalla, donde, al igual que en la capital guipuzcoana, estaba prohibida la encartelada de los viernes, no aparecieron ni las fuerzas policiales ni la Guardia Civil y cientos de personas desarrollaron la movilización con normalidad. Pese a prohibiciones y amenazas, las muestras de apoyo se sucedieron por la geografía vasca. Como ejemplo, en Arbizu se reunieron 65 vecinos y 87 en la vecina Etxarri Aranatz; en Bilbo, 110; en Lekeitio, 100; 135 en Zarautz; 32 en Mundaka; 42 en Lazkao; 260 en Iruñea y los mismos en Gasteiz; 90 en Hernani; 12 en Bera y 122 en Orereta. KIRRULI Agentes de la Ertzaintza entraron ayer en la sociedad Kirruli del barrio bilbaino de Indautxu, donde requisaron las fotografías. Testigos denunciaron que registraron el local sin orden alguna y que identificaron y amenazaron a la gente que en ese momento se encontraba allí. Menos de veinte personas no cuentan como concentración Después de toda una semana plagada de prohibiciones gubernativas y judiciales de las muestras de solidaridad y de distintos actos en defensa de los derechos de los presos políticos vascos, los cuerpos policiales que operan en Euskal Herria también han intensificado su particular actuación. Nunca hasta la fecha se habían visto vetadas de forma generalizada las encarteladas y protestas que la asociación de familiares de presos políticos vascos, Etxerat, lleva realizando desde hace décadas. Sin embargo, en una semana y con mandato de Madrid, han sido criminalizadas las de Donostia y Tafalla, y en otras localidades se han visto hostigadas con las decisiones arbitrarias de las FSE. El jueves, la Policía española volvió a hacer acto de presencia en las distintas concentraciones de Iruñea. Mientras que en el barrio de la Txantrea se colocaron en cuatro grupos, formado cada uno por 19 personas, en el barrio de Donibane todo cambió cuando se llegó a esa cifra. Los policías se mantuvieron sin actuar hasta el instante en el que el grupo alcanzó la veintena de integrantes. Entonces, procedieron a reprimir la movilización, retirando la pancarta e identificando a los participantes. Por su parte, la Ertzaintza, después de conocerse que Madrid ha imputado a cuatro ciudadanos navarros por negarse al parecer a retirar las fotos de los presos, se personó en la «herriko» de Getaria afirmando que se habría decretado su cierre, mostrando las esposas y amenazando con detener a quienes les solicitaron el correspondiente auto judicial. Al no conseguir engañar a los presentes, los agentes procedieron a su identificación y a la apertura de diligencias. Precisamente, en este contexto marcado por la cascada de imputaciones judiciales y actuaciones policiales, el diario «El País» publicaba ayer un artículo que recoge una gira por las «herriko taberna» de Donostia, explicando a sus lectores que cuentan con carteles, huchas y boletos de rifas. G.M. En Gernika no hubo pregón de fiestas y la bajada de cuadrillas se hizo en silencio El arranque de las fiestas de Gernika también estuvo marcado por la injerencia de la Audiencia Nacional española, después de que el jueves por la tarde el magistrado Eloy Velasco prohibiera el acto que da inicio a las fiestas por ser Etxerat y el equipo de rugby de la localidad los encargados de dar lectura al pregón. Así, las fiestas arrancaron sin pregón alguno y, como protesta al veto de Madrid, la tradicional bajada de las cuadrillas también se desarrolló en un primer momento en silencio, sin música de las comparsas, y entre gritos en denuncia de la situación que vive Euskal Herria y en favor de los derechos de los presos políticos. La comisión de fiestas, que agrupa a numerosos movimientos populares, culturales y deportivos, es la encargada de diseñar todos los pormenores del programa festivo de la villa y decidió que en esta edición de las fiestas patronales fuera el Club de Rugby Gernika, por haber ascendido a División de Honor, y Etxerat, por el vigésimo aniversario de la dispersión, los escogidos para dar lectura al texto. Sin embargo, en un hecho insólito y sin precedentes desde que Gernika recuperara sus fiestas populares, ha sido un juez del tribunal especial español quién ha tomado la última palabra en torno a quién puede y quién no puede felicitar las fiestas a sus convecinos. En el auto emitido por Eloy Velasco, además de apuntar que Etxerat «justifica y ensalza la trayectoria terrorista de los presos de la banda», también se vetaba la palabra a Gernika Rugby Taldea indicando que suele exhibir carteles en favor de la repatriación de los presos en sus partidos. La imposición de Madrid también generó momentos de tensión dentro del Ayuntamiento. La comisión de fiestas, la responsable del programa festivo, fue la primera en reunirse y abogó por que no hubiera ni pregón ni chupinazo. Éste estaba previsto para las nueve de la noche, y poco antes un integrante de la comisión de fiestas pretendía tomar la palabra para denunciar la injerencia de la Audiencia Nacional española e informar a los gernikarras de la decisión adoptada. La iniciativa de la comisión festiva no fue respetada por la mayoría del Consistorio, ya que en el pleno extraordinario que tuvo lugar momentos después todas las formaciones excepto los concejales de la izquierda abertzale - EA, que ostenta la alcaldía, PNV y Aralar-, decidieron que, por encima de la pretensión popular, el chupinazo sí sería lanzado por el alcalde, como así se haría después. La Policía Municipal ni si quiera dejó pasar a los portavoces de la comisión de fiestas, por lo que se vivieron momentos de tensión.

La "legalidad" del estado español


La prórroga solicitada por el Estado español para la puesta en marcha del Mecanismo Nacional para la Prevención de la Tortura (MNPT) finalizó ayer, pero, según denunció la Coordinadora para la Prevención de la Tortura (CPT), el Ministerio de Justicia español «ni siquiera ha desarrollado la legislación correspondiente para ello». Elemento que le ha empujado a afirmar que «el retraso y la imposición son los mimbres» con los que se está elaborando este mecanismo, fruto de la Convención contra la Tortura y el Protocolo Facultativo.
Esta coordinadora, compuesta por 45 asociaciones del Estado español, advierte además de que lo único que se conoce sobre esta aplicación es que se integrará en la institución del Defensor del Pueblo, tal y como adelantó en junio la número dos del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega.
Una decisión que se adopta, asimismo, «en contra de los criterios expresados» por diversos representantes, como la propia coordinadora.
Es por ello que demanda que sea un «órgano de nueva creación, siendo independiente de todos los poderes del Estado y con capacidad para fiscalizar la actuación de cualquier institución de custodia y tutela judicial, requisitos que la Defensoría del Pueblo no cumple», precisó.
El método empleado por el Gobierno español para diseñar este mecanismo también ha sido objeto de críticas por parte de la coordinadora, que ha indicado que el grupo de trabajo compuesto para este fin lleva sin reunirse desde diciembre de 2007, a la par que ha denunciado que las propuestas realizadas por los agentes sociales «han sido sistemáticamente ignoradas, cuando no manipuladas».
En la nota remitida también incide en la próxima designación de tres miembros, por parte del Estado español, en varios organismos que trabajan en la prevención de la tortura, por lo que la coordinadora muestra su temor de que se haga «sin el procedimiento debido».
Ante todo ello, CPT denuncia la «inaceptable unilateralidad y autoritarismo» empleada y apunta que «desacredita la política de derechos humanos, a la vez que confirma la tortura y certifica su impunidad» en el Estado español.

HatortxuRock

Los presos políticos, piezas fundamentales en el contexto de lucha, aquí y en todo el mundo

Dentro de los numerosos actos organizados en el HatortxuRock 10 que se celebró en Lakuntza los días 19, 20 y 21 de junio, el sábado 20 tuvo lugar una interesante charla en la casa de cultura en torno a la situación de los presos políticos en diferentes conflictos que se viven en el mundo. En ella tomaron parte Julen Arzuaga, miembro de Behatokia como moderador, mientras que los ponentes fueron: Mitxel Sarasketa, ex preso político encarcelado durante más de 20 años en distintas prisiones del Estado español, Aurora Lago, representante del Centro de Estudios y Documentación del Kurdistán y Bik McFarlane, ex preso republicano irlandés, y comandante de los presos políticos del IRA durante la huelga de hambre, y actualmente portavoz del Sinn Fein.

La conferencia comenzó con la intervención de Mitxel Sarasketa. El eibartarra repasó brevemente las distintas fases de la política penitenciaria desarrollada por los distintos gobiernos españoles durante los últimos 30 años. Mitxel situó dos claves como punto de partida para poder abordar la situación de los presos y presas políticos: tener en cuenta que la cárcel es una institución represiva, y sobre todo el carácter político de los represaliados y represaliadas. Y es que según Sarasketa, la situación de los presos depende de los parámetros en los que se mueve el conflicto político. "Es la estrategia del gobierno para el conflicto lo que determina su situación, ya que la estrategia con los presos responde a un diseño político". El militante del movimiento pro amnistia, denunció "los continuos intentos de acabar con el carácter político de los militantes encarcelados". Así mismo, en su análisis destacó que desde el año 86, la política represiva del gobierno español para con los presos políticos vascos está caracterizada principalmente por la dispersión.

Por lo que respecta a los últimos años, Sarasketa expuso que la situación en las cárceles de los militantes vascos viene marcada por la política de ofensiva total contra Euskal Herria, lo que se ha traducido en las cárceles en cacheos, traslados, etc. Este tipo de actuaciones se han acentuado en los últimos tiempos, ya que a raiz de la ruptura del proceso de paz, "la política penitenciaria se ha endurecido al utilizar el gobierno a los prisioneros políticos como moneda de cambio de cara a una negociación".

Aurora Lago por su parte, aprovechó su turno para dar a conocer a los presentes en la casa de cultura de Lakuntza la realidad del pueblo kurdo. Inició su intervención para explicar el contexto actual recordando la caída del Imperio otomano, y la necesidad de crear una identidad turca de la mano de Ataturk, apostando por la occidentalización del país con medidas como adaptar el alfabeto, la religión o crear una nueva forma de vestir. Todas las minorías y diferentes movimientos izquierdistas fueron desde entonces objeto de una brutal represión. En 1984, tras la creación del PKK, esa represión se vio endurecida y las detenciones arbitrarias y las desapariciones se convirtieron en algo común, además de la conocida como "guerra de la tierra quemada", con la que el ejército turco llegó a destruir más de 1.000 aldeas y caseríos kurdos. Esta situación hizo que las prisiones turcas se fueran llenando de kurdos. Lago señaló que actualmente hay entre 10.000 y 12.000 presos políticos en Turquía entre izquierdistas y, principalmente, kurdos. A estos prisioneros, se encargó de recordar Lago, "se les viene aplicando desde el año 2.000 el aislamiento y la dispersión".

Aurora Lago continuó su intervención destacando que las ilegalizaciones se están convirtiendo en una constante en Turquía, y puso como ejemplo, que actualmente, al partido pro-kurdo que acaba de conseguir 22 escaños en las elecciones al Parlamento turco, ganando las elecciones en la zona kurda, se le exige para poder dialogar con ellos que previamente condene la violencia del PKK. "Todo ello a pesar de que se están dando pasos hacia la negociación y se encuentra en un momento de alto el fuego." Además, Lago denunció que los líderes de este partido en proceso de ilegalización están amenazados y sus sedes han sido tiroteadas en más de una ocasión.

En su análisis de la actualidad, Aurora recordó que la política represiva del gobierno turco sigue adelante. "Sigue habiendo detenciones arbitrarias y desapariciones". A pesar de que en sus negociaciones con la UE, ésta le pide resolver la cuestión kurda, las reformas que se están efectuando son meros maquillajes. Sin embargo, también hay noticias positivas, como las iniciativas de solidaridad con presos políticos y desaparecidos entre las que Lago destacó a "Las madres de los sábados", un grupo de madres que se reune los sábados en una plaza de Estambul para defender los derechos de los prisioneros kurdos y recordar la existencia de miles de personas desaparecidas.

La última intervención y la más extensa, fue la del republicano irlandés Bik Mc Farlane, que comenzó su análisis de la fase actual "de la resistencia a una ocupación de siglos" retrotrayéndose a 1969, el año de la marcha por los derechos civiles que fue brutalmente reprimida por las fuerzas armadas británicas. El ex preso republicano señaló que además de las muertes, una de las consecuencias de hacer frente militarmente a los británicos es la existencia de presos políticos. Durante su intervención destacó "el papel fundamental de los presos políticos y su importancia tanto para la resistencia como para el Estado".

Mc Farlane expuso que los testimonios anteriores le habían recordado las experiencias irlandesas de los últimos 35 años, si bien matizó que además de que en la actualidad la situación en Irlanda es más positiva que en Euskal Herria y Kurdistán, también lo era en un primer momento, "ya que todos los prisioneros estábamos en una o 2 cárceles, llegando a ser hasta 800 presos políticos en una misma prisión", y durante los primeros años de la década de los 70, los militantes irlandeses presos tenían reconocido el status político. Sin embargo, a partir de 1975 "como la actividad del IRA tenía mucho éxito, los británicos crearon una campaña criminalizadora para desnaturalizar el conflicto político. Y para ello apuntaron al colectivo que creían más débil: los presos." Ya para el año siguiente, perdieron el status político. El gobierno británico comenzó la construcción de los famosos bloques H y cada nuevo preso era destinado allí. "Los británicos pensaban que podrían minar la moral de apoyo a la lucha republicana aumentando las condenas y redenciones. Los encarcelados en estos bloques H, eran obligados a llevar uniforme, y a trabajos en la prisión. Todos y cada uno de los nuevos presos se negaron a aceptar esta situación y llegaron a pasar hasta 5 años en celdas de aislamiento, desnudos y sin ninguna instalación. En 1979, con cerca de 300 prisioneros en esta situación, los presos políticos irlandeses decidieron iniciar una huelga de hambre. Pero según explico el ponente irlandés "la lucha no era sólo para mejorar las condiciones internas en la prisión. Eso se hubiera solucionado en meses. Eran situaciones de alto contenido político. El gobierno británico estaba convencido de que si rompía el IRA dentro de las prisiones, rompería al IRA fuera de ellas".

En 1981, durante el desarrollo de la huelga de hambre, fallecieron 10 militantes republicanos. Para Mc Farlane fue el peor año en las cárceles en los 30 años de conflicto. Sin embargo "cualquier analista político reconocería que ese año fue fundamental para la política irlandesa."Los apoyos externos a los huelguistas fueron los cimientos de la lucha republicana hasta la actualidad. Al final de la huelga, éramos un grupo unificado. Seguimos luchando hasta conseguir todas nuestras demandas, y esto fue fundamental para que en los 80, los británicos decidieran tener conversaciones políticas con el movimiento republicano. Fue fundamental para que los mandos políticos pudieran desarrollar su actividad política sabiendo que los presos estaban unidos." Ademas, Mc Farlane señaló que el apoyo que recibieron los presos se pudo trasladar a la estrategia política a desarrollar.

Una vez comenzado el proceso político de negociación, los presos fueron consultados en todo momento por el IRA y sus decisiones tomadas en cuenta. En poco tiempo, y "aunque no fue fácil" los presos fueron liberados. "En cualquier contexto, los prisioneros políticos son fundamentales, y en nuestro caso jugaron un rol fundamental para llegar a donde estamos. Aunque todavía la situación está cuesta arriba, creemos que estamos en el camino adecuado, y una de las razones de ese éxito es la confianza de que vamos a tener una Irlanda libre, y para ello los presos políticos han tenido vital importancia" sentenció McFarlane.

El ex prisionero republicano no quiso terminar sin desear suerte a los ciudadanos vascos para alcanzar una solución. "Por mucho que parezca que la situación es dura, como lo era la nuestra en 1981, los conflictos se pueden resolver".